Agricultura y ganadería no solo sirven para producir alimentos. Son una genial herramienta para conocer la naturaleza que nos rodea: animales, plantas, hongos y otros microorganismos. Sirven también como ámbito en el que relacionarnos con otras personas, de la forma más sostenible imaginable: produciendo alimentos.
Un pequeño huerto y unas pocas gallinas pueden ser un buen punto de partida. O acercarse a alguien que los tenga.
Por contra, un huerto gestionado por una sola persona puede desencadenar en una mala salud física, por los movimientos repetitivos y posiciones estáticas, además de por la disminución del tiempo dedicado al ejercicio planificado.
Para una óptima sostenibilidad, conviene evitar plásticos lo maximo posible. Ejemplo: los invernaderos de plástico contaminan el suelo con microplásticos [1] y nanoplásticos, que entran en las células de animales y plantas, que después comemos.
Huerto
Rotación de cultivos (sucesión ecológica)
Gallinas
Referencias
[1] WANG, Kang, et al. Accumulation of microplastics in greenhouse soil after long-term plastic film mulching in Beijing, China.
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